Más de 5 millones de trabajadores registrados cobrarán su salario gracias al apoyo del Estado

El paquete fiscal contracíclico ya se proyecta en 7,7% del PBI. Informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda.

No existe dilema entre salud y economía. Como muestra el gráfico, los países con respuestas sanitarias insuficientes, registran proyecciones de caída macroeconómica peores a las de Argentina. Si no se hubiesen llevado a cabo las medidas de contención, como la cuarentena, las distintas sociedades habrían registrado una cantidad de muertos sin precedentes y también en su actividad económica. La clave radica en tomar medidas que eviten la propagación del virus y, al mismo tiempo, mediante el accionar del Estado ejecutar políticas económicas que reduzcan al mínimo el daño provocado por el paso de la pandemia. Los países que decidieron optar solamente por “la economía”, no solo están atravesando una crisis sanitaria impresionante, sino que también se replica en una profundización de la crisis económica, que es difícil predecir dónde terminará.
Con la llegada de la pandemia del Coronavirus, las economías del mundo entero entraron en un proceso recesivo sin precedentes en las últimas décadas. El gobierno argentino, a raíz de la emergencia por pandemia, viene lanzando diferentes medidas expansivas, incrementando fuertemente el gasto público. A pesar de estar en default virtual y sumergido en una crisis económica desde hace dos años, el esfuerzo monetario de la administración actual es considerable. Además, el gobierno proyectó el gasto que pretende realizar, a priori, en mayo y junio, meses complicados a pesar de la flexibilización paulatina de la cuarentena. En estos tres meses la administración calcula destinar a paquetes fiscales de políticas de emergencia, inyecciones de facilidades financieras y políticas de ingresos, un total de 2.329.702 millones de pesos, el equivalente a 7,7% del PBI.
Entre las medidas tomadas por el gobierno nacional para paliar la crisis económica en este contexto de pandemia se incluye al Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), en el que el Estado se hace cargo del 50% de los salarios de los trabajadores cuyas empresas se hayan visto afectadas. De esta forma, y contando los empleos públicos, el Estado pagará (total o parcialmente) el salario de 5,3 millones de trabajadores registrados por una suma de 203.000 millones de pesos mensuales.
En un contexto como el que el mundo atraviesa legislaciones laborales más flexibles posiblemente faciliten un salto en la tasa de desocupación. Tomemos como ejemplo a  Grecia en un contexto de crisis. También enfrentando una restructuración de su deuda, flexibilizó su legislación laboral, hecho que se plasmó en el indicador de la OCDE. Al mismo tiempo, se observaba un fuerte crecimiento en su tasa de desocupación.  Si bien en Argentina aún no existe un dato de desocupación del mes de marzo, sí existe en muchos países. Y de la relación entre la variación de esta (ya en pandemia) y el índice de protección laboral, surge que la desocupación ha aumentado más en aquellos países cuyo indicador es más bajo.

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