El pasado viernes 16 de agosto se estrenó en el Teatro Avenida de la Ciudad de Buenos Aires la magnífica e imponente ópera de Giuseppe Verdi, Aida. En el año de conmemoración de los 200 años de su nacimiento. Hubo funciones domingo y martes.
Un acierto estético y un éxito de público. Protagoniza la ópera la gran diva Haydeé Dabusti quien se destacó por la musicalidad en su Aria Oh Patria Mía donde pudo ostentar unos pianísimos pocas veces escuchadas en estos días. Como Radamés Juan Carlos Vasallo con una voz de tenor lírico spinto mostró un imponente registro agudo. La mezzo Edineia Oliveira como una fortísima Amneris con una voz con color oscuro y de gran musicalidad, un extraordinario fraseo muy bien acompañado con la actuación. Completan el elenco: Enrique Gibert Mella y Douglas Hahn como Amonasro, Maximiliano Michailovsky como Ramfis, Cristian De Marco como el rey.
Excelente el desempeño de la orquesta bajo la batuta Ronaldo Rosas De Scalzo y el multitudinario coro dirigido por Pablo Quinteros se mostró seguro y parejo en todas las intervenciones haciendo uso no sólo del escenario sino impactando en sus entradas desde la platea. Los finales de acto en los concertados son de una intensidad maravillosa con más de 120 personas en escena entre cantantes, bailarines y figurantes.
Impecable el trabajo del ballet, un grácil grupo de señoritas de gran desempeño y sensualidad. Acertada y creativa la coreografía de Luciana Prato, directora de Surdanza. La danza de la Consagración preciosa en su delicadeza y que continúa luego con el ritual de sangre de mucha fuerza y eficacia escénica.
Una puesta dirigida por Eduardo Casullo que impacta en sus imágenes y sonoridad.
