La pintura muralista

Escribe Claudia Fernandez Larrain

La pintura Muralista ubicada en espacios públicos comprende una unidad conjuntamente con el paisaje urbano, ya que no puede separarse del mismo porque generalmente se encuentra asentada sobre muros.

La misma representa un panorama socio cultural, de acuerdo a la época en que fue concebida la historia reflejada en ellos, determina los estados, usos y costumbres que fueron pasando a través del tiempo.

En los comienzos la impronta artística de los maestros venidos de Europa, estaba dedicada a las formas de la belleza clásica, figuras angelicales, etéreas, hojas de acanto, flores de liz, laureles y un sin número de formas geométricas que fusionadas componían una exquisita obra de arte.

Los años 30, son económica y socialmente difíciles, razón por la cual nace una nueva manifestación en el arte «la protesta» entonces emerge la figura emblemática de Benito Quinquela Martín, nadie mejor que él supo volcar en el humilde lienzo la vigorosa tarea de los obreros del puerto, el fuego en las fraguas, el agua turbia del riachuelo, el sudor de los hombres y los descascarados barcos , unos junto a otros formando una masa de acero. Sus obras son una prueba de ello.

Los diferentes estallidos sociales, la diferencia de clases, la hambruna, hicieron una renovación ideológica tomada por los artistas, y la inspiración surgida en la mente, la ejecuta la mano del artista, «la protesta colorida», el grito plasmado en cientos de trazos sobre techos y muros de la ciudad que ya no callaba la injusticia.

En la década del 40 surge en Capital un taller de Pintura Mural, integrado por los artistas: Carlos Castagnino, Antonio Berni, Lino Spilimbergo, Manuel Colmeiro y Demetrio Urruchua. Berni se manifiesta en su Serie Pictórica «Juanito Laguna», mostrando a las claras la denuncia sobre una sociedad injusta.

Castagnino y Colmeiro también muestran a través de sus pinturas la lucha por los derechos sociales. Cabe destacar que Quinquela Martín, Castagnino, Colmeiro y Berni pasaron por Avellaneda dejándonos un Patrimonio invalorable.

Otro grupo nacido en la década del 50 fue el de Roberto Carpani, J. M. Sánchez y Mario Mollari que se unen para formar el «Grupo Espartaco». En sus Murales representan a la Clase Obrera y la Reivindicación de las luchas sociales.

Hasta los años 80 la Pintura Mural, se encuentra en espacios cerrados o semi cerrados de instituciones del ámbito estatal y privado, teatros, iglesias y residencias de la clase burguesa acaudalada. A partir de aquí surge del pueblo expresarse a través de la pintura en las calles, el deseo de justicia no sólo económica , también de reconocimiento de las garantías individuales, el «Sí a la vida y al libre pensamiento», el «Nunca más».

La década del 90 en Avellaneda, está volcada a la vuelta del «Revisionismo Histórico Local». La raíz en la tierra que eligieron nuestros ancestros para vivir y aquí también nace la protesta, saber quiénes somos realmente y de dónde venimos.
En los últimos años el estilo de los murales fue cambiando debido a la globalización, tomando formatos diferentes, con movimientos urbanos de otros países, en los cuales aparecen los : Graffitis, Comics, Caricaturas y Formas Abstractas, tomadas como íconos por la juventud de fines del Siglo XX, tendiendo a desaparecer la identidad local.

En la Parte II incursionaremos en el desarrollo artístico de los murales en Avellaneda.

Investigación y Recopilación: Claudia Larrain
Bibliografía: Archivo Histórico Municipal “F. F. Larrain”
claudiafernandezlarrain@hotmail.com

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