Avellaneda es la prueba piloto que lleva la ACUMAR junto a otros municipios y la idea es invertir en este lugar 65 millones de pesos, de los cuales 45 millones son para obra civil e infraestructura y otros 20 millones son para equipamiento, detalló el funcionario.
En cuanto a los trabajos a realizar en el lugar, destacó que no solo tienen que ver con la tarea específica que se realiza, sino con seguir mejorando las condiciones laborales de las personas que allí se desempeñan.
En ese sentido, explicó que a los espacios ya existentes se le van a agregar otros dos y que además se dotará al lugar de nuevas herramientas de trabajo.
Vamos a dejar los edificios que existen y ampliaremos el Ecopunto con la construcción de dos naves industriales grandes, afirmó el Ing. Lambezat.
Una de esas naves va a contener lo que es la planta de separación de residuos con una maquinaria nueva que se suma a la ya existente, con dos cintas transportadoras más, que permitirán transportar los residuos sólidos urbanos, aseguró.
En tanto, el otro sector servirá para el lavado de maquinarias y para resguardar a los vehículos y al resto de las herramientas ante condiciones climáticas desfavorables.
La inversión que se realizará en el Ecopunto de Nicaragua y Sargento Ponce no solo tiene que ver con lo operativo, sino que además se apunta a mejorar las condiciones laborales de todos aquellos que se desempeñan en el lugar y crear nuevos espacios de capacitación.
En la actualidad están trabajando treinta personas a modo de cooperativa, más la gente que trabaja en apoyo y mantenimiento, pero la idea es duplicar o triplicar esa cantidad, sostuvo el Ing. Lambezat, quien informó que, por ese motivo, van a construir más vestuarios para adelantarse a esa demanda.
Otras de las obras a concretar en el lugar es un salón de usos múltiples, el cual estará destinado, entre otras cosas, a actividades de difusión, cursos de capacitación y charlas para alumnos de las diversas escuelas de Avellaneda.
Es importante profundizar la campaña de concientización para empezar a hacer la separación en origen. Ya lo estamos haciendo en escuelas y en algunos complejos, como Torres Pueyrredón, en Villa Corina y en Wilde, manifestó el Secretario de Obras Públicas comunal.
Con respecto a la separación en origen, Lambezat expresó que desde la Municipalidad de Avellaneda se busca que, cuando el residuo llegue a la planta, ya lo haga clasificado.
Es importante que la gente tome conciencia en que hay que separar los residuos y tirar solamente lo justo y necesario, porque eso ayuda a bajar la cifra de basura, que hoy está en 400 toneladas diarias, agregó.
La separación en origen, hecha a gran escala, nos agiliza y nos va a servir para el bien de todos, no solamente de nuestra ciudad, remarcó el funcionario.
En ese sentido, comentó que en algunos hogares ya se separa lo orgánico de lo inorgánico y que incluso hay muchos vecinos que utilizan las cáscaras de fruta o la yerba como abono para las plantas.
El tema de residuos es un tema general, que nos involucra a todos. Hoy en día muchas cosas que se compran vienen envasadas en plásticos y a veces eso hace que, en vez de disminuir, cada vez tengamos más, afirmó el Ing. Ariel Lambezat.
Objetivo principal: reducir la cantidad de basura
En Avellaneda tenemos el Ecopunto que venimos desarrollando desde hace aproximadamente un año, con financiamiento de la ACUMAR, con el objetivo de tratar la totalidad de los residuos que se generan en Avellaneda, resumió el secretario de Obras Públicas, Ing. Ariel Lambezat.
En dicho lugar, no solo se tratan los denominados RSU (residuos sólidos urbanos) sino también áridos y ramas.
Consultado sobre la cantidad de basura que se genera por día, Lambezat aseguró que se estima un promedio de un kilo por persona.
Somos 360.000 habitantes, por lo que generamos 360 toneladas diarias, que se suma a los verdes producto de la poda o corte de pasto y a los áridos, producto de las obras de repavimentación de calles o cuando hacemos bacheo, describió.
En la actualidad, Ecopunto está trabajando sobre aproximadamente 100 toneladas diarias. El resto de lo orgánico va a los camiones de las empresas que hacen el servicio, eso se compacta dentro del mismo camión y se lleva a una planta de transferencia a Pompeya, explicó Lambezat, quien agregó que después vehículos más grandes lo llevan a Norte III para hace la disposición final.
La idea es que en esta planta podamos hacer pasar todos los residuos -añadió- para reciclar todo lo que se pueda reutilizar para volver a incorporarlo a la etapa productiva, como por ejemplo plástico, papel en todas sus variantes, metal y vidrios.
Lo que es residuo sólido urbano vuelve a su circuito definitivo, por lo pronto al relleno sanitario pero, al pasar por acá, podemos reducir el volumen que se envía a disposición final, sostuvo.
En ese sentido, Lambezat resaltó el tratamiento que se le da a los diferentes residuos no domiciliarios, entre los que se destacan las ramas y los escombros.
En el primero de los casos, mediante una máquina se procede a triturar los troncos para convertirlos en una especie de viruta que, junto a otros materiales orgánicos, se descompone y sirve como un fertilizante a modo de relleno natural que se puede incorporar a cultivos.
Lo mismo con los bloques de hormigón que es producto del bacheo. Los trituramos y los transformamos en piedras más chicas -remarcó- que pueden ser reincorporadas en la elaboración de hormigón de baja resistencia o utilizarlo en el mejorado de calles, no solo en esta ciudad, sino en municipios vecinos.
