La diócesis de Avellaneda-Lanús peregrinó a Luján

El sábado 8 de septiembre, la diócesis de Avellaneda-Lanús realizó su peregrinación a la basílica de Nuestra Señora de Luján, donde el obispo, monseñor Rubén Oscar Frassia, presidió la misa.

(AICA) El sábado 8 de septiembre, la diócesis de Avellaneda-Lanús realizó su peregrinación a la basílica de Nuestra Señora de Luján, donde el obispo, monseñor Rubén Oscar Frassia, presidió la misa y en su homilía señaló, entre otros cosas, que “es un momento muy especial porque, como diócesis, venimos a la Casa de Dios, a la Casa de la Virgen, para reconocer la importancia de lo que Dios ha hecho en María. Dios la ha elegido para que fuera la Madre del Señor”.

“La fe no puede separarse de la historia, y la historia, si se la quiere vivir, no puede separarse de la fe, porque ambas realidades son entrañables para nuestro pueblo”, manifestó y agregó que “hoy venimos a agradecerle a la Virgen. Ella tiene que estar muy presente en la vida de todo cristiano, en la vida de toda persona, en la vida de todo ciudadano, en la vida del mundo, en la Iglesia y en la sociedad”.

“Hoy-dijo el prelado- queremos pedirle sinceramente que nos ayude a vivir la coherencia de la fe ¡porque la fe no es solamente conocimientos! ¡La fe no es solamente una presencia en la misa dominical! ¡La fe no es solamente un rezo y nada más! ¡La fe tiene que ser vivida, creída, profesada y celebrada pero también internalizada!”.

El pastor aseguró que “es cierto que estamos traspasados de problemas, de dolores, de sufrimientos, de fragilidades, pero no podemos perder jamás la razón de la esperanza, ¡no podemos hacer fracasar el plan de Dios en la vida, en la Iglesia y en cada uno de nosotros!”.

Monseñor Frassia advirtió que los que quieren reformar el Código Civil “quieren recortar tantas cosas y vivir cosas muy chiquitas, impositivas porque se hacen, pero que no hacen recurso al significado de la verdad moral, al derecho natural” y resaltó que “tenemos que hablar porque la verdad tiene que ser transmitida y comunicada. No queremos molestar a nadie, pero queremos que se nos permita decir lo que pensamos y lo que creemos. Respetamos a los demás, pero también la Iglesia exige que se le respete porque la Iglesia tiene cosas que decir de parte de los hombres y de parte de Dios”.

“Tenemos que pedirle hoy al Señor que ilumine a nuestros gobernantes, que ilumine a aquellos que tienen capacidad y poder de decisión, para que se ocupen de las cosas reales e importantes; que se ocupen de los jóvenes, de su educación; que estén atentos a las verdaderas necesidades y que no busquen soluciones parciales o mediáticas”, aclaró.

El prelado de Avellaneda-Lanús dijo: “Pidamos hoy a la Virgen, nuestra Estrella, que nos siga iluminan el reflejo claro del Espíritu Santo; que nos ilumine para que nuestra Iglesia diocesana sea una Iglesia madura, responsable en todos los ámbitos y en todas sus consecuencias.”

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