La Fundación Hastinapura es una institución educativa que tiene por objetivo fundamental difundir la Fe y el Amor a Dios, afirmando la unidad esencial de todas las Religiones y la presencia de Dios en el corazón de todos los seres humanos.
Para conocer un poco más acerca de las actividades de esta entidad, La Ciudad dialogó con el Jefe de la Filial Avellaneda, Miguel Boullón.
«Esta es una Fundación educativa, que es autosustentable ya que no recibe subsidio de ningún tipo. Aquí se dan prácticas de Hatha Yoga y cursos de Filosofía y Autoconocimiento. También los Profesorados de Yoga y Meditación.
Es decir, uno puede venir a una práctica de yoga o de meditación libre; o puede hacer un profesorado, que algunos lo ven como una salida laboral y otros, simplemente, como una profundización de toda esta temática», explica Boullón, encargado de la filial Avellaneda, ubicada en el corazón de nuestra ciudad, en la calle Sarmiento 144.
El responsable comentó que Hastinapura es una institución con 31 años en el país, con presencia también en Uruguay, Bolivia y Colombia; y que la Fundación «es sinónimo del Yoga de la India, sin ningún tipo de adaptación, en su más pura expresión».
Miguel está colaborando en la fundación desde hace 25 años. Entró en ella como un alumno más, aunque reconoce que aún lo sigue siendo, ya que todos los miércoles toma clases de Yoga con la fundadora de la institución, Ada Albrecht.
Más allá de su labor administrativa como directivo de la filial Avellaneda, los profundos conocimientos que Boullón ha cosechado en todo este tiempo, le han permitido poder dar clases de Filosofía y de Pedagogía en el Profesorado de Yoga.
«Lamentablemente el yoga es una actividad no regulada», advierte el docente. «Porque que alguien lea el libro Auto Perfección con Hatha Yoga del Profesor Hermógenes, no tiene derecho a decir que sabe Yoga y por eso, pensar que puede dar clases», sostiene Boullón, respecto de la importancia de realizar esta actividad en una institución idónea y debidamente reconocida.
Según comenta Miguel, la gente viene a hacer Yoga por indicación médica. Clínicos, traumatólogos, psicólogos y psiquiatras suelen recomendar su práctica, principalmente para contrarrestar los efectos del viejo y conocido estrés.
«El noventa por ciento de la gente viene por contracturas, principalmente de cuello y hombros», resalta el encargado de la filial. «Me ha pasado muchas veces ver gente joven, y pensar: bueno, vamos a dar una buena clase. Y luego ver que [los alumnos] estaban duros completamente, por las tensiones que provocan el estudio y el trabajo, la vida sedentaria o el sólo hecho de estar todo el día frente a una computadora».
Están los que vienen a mejorar su calidad de vida: para relajarse, para mejorar su capacidad física, para descontracturarse. Y por otro lado, quienes desean capacitarse.
El responsable de la filial Avellaneda explicó que los cursos tienen distintos niveles o módulos y que comienzan con un primer curso, que dura seis meses, en el cual se introduce al aspirante en una temática de religiones comparadas y filosofía clásica.
«Una de las principales funciones de Hastinapura es difundir el universalismo espiritual. Dios es uno, y se manifiesta con diferentes máscaras, por decirlo de alguna manera. La única manera de poder concienciar eso, es conociéndolo», asegura Boullón.
No es casual, por ello, la presencia de imágenes de las distintas divinidades, en cada rincón de la institución.
Los otros principios sobre los cuales se basa la Fundación Hastinapura instan a «Concienciar la fraternidad naturalmente existente entre los integrantes de la familia humana y educar una actitud de respeto hacia los diferentes credos religiosos, razas y costumbres».
Asimismo, resaltan la importancia de «cultivar el estudio de las religiones, ciencias, artes y filosofías, siempre que ello contribuya a la elevación espiritual del hombre».
La sabiduría está en nuestro interior
Desde Hastinapura pregonan que la sabiduría está en nuestro interior, pero que tenemos que aprender a conquistarla. Ello puede lograrse, aseguran, «a través del recto conocimiento, la recta acción y la devoción».
Hastinapura, del idioma sánscrito, significa «Ciudad de la sabiduría» o «Ciudad de los elefantes», porque para los hindúes, el elefante representa a la sabiduría.
«Haciendo un paralelismo, es como hablar del Reino de los Cielos. Porque Hastinapura era una ciudad en litigio donde, según cuenta el texto épico-mitológico hindú Mahábharata, se llevó a cabo una guerra entre los Kouravas y los Pándavas. Esa batalla viene a representar la lucha interna del hombre, en su afán de reconocer su esencia espiritual», refiere Miguel.
«También están quienes se acercan a la fundación por una curiosidad metafísica, o esa búsqueda de lo que en psicología se llama metanecesidades del hombre: uno tiene un trabajo, una familia constituida, tiene un buen pasar económico pero siente que le falta algo. Detrás de todo eso está todo esto, que no es otra cosa que la búsqueda de Dios, para encontrar una disciplina espiritual», agrega Boullón.
Más allá del valor del conocimiento teórico, la práctica del Yoga o la meditación es un buen recurso para bajar las revoluciones y encontrar un poco de paz. «15 minutos diarios de meditación generan un gran bienestar», afirma Miguel, al tiempo que detalla cómo es esta sencilla rutina diaria. «Por lo general se comienza con una pequeña lectura inicial, para cambiar la sintonía; y luego sigue un momento de oración, en el que se repite un mantra (invocación de Dios) que nos va liberando de todas las cargas que nosotros mismos nos hemos creado a lo largo del día».
Con relación a esto, Miguel destaca que «junto a la disciplina espiritual tiene que haber una acción social. Uno es espiritual en tanto sirve al otro, si no, sólo hace una terapia para el ego.»
Precisamente por eso, en Hastinapura se realizan meditaciones libres, en las que se les pide a los asistentes alimentos no perecederos, para luego entregarlos a distintas entidades de bien público.
«Estamos trabajando con el Hospital Borda, poniendo mucha energía allí porque existe una gran desprotección. Ya hace tres años que llevamos pan dulce para las fiestas. Colaboramos también con el Hogar Sagrada Familia, de Piñeiro», resaltó Miguel.
La propuesta, entonces, es mejorar la calidad de vida, estar más centrados, autoconocerse un poco más y no vivir tanto en la vorágine, cambiando un poco los patrones de pensamiento.
«Aunque no lo sepamos, aunque no tengamos conciencia de ello, todos buscamos a Dios», concluye Boullón. «Y a Dios se lo busca un poco como dice San Francisco: comprendiendo es como soy comprendido, olvidándome de mí mismo es como me encuentro Venir y ayudar a los que no tienen, hacer una disciplina Más allá de que la gente venga para sentirse bien, es importante que sepa también que puede colaborar ayudando a otros. Los hindúes dicen que son premiados tanto los que dan como los que reciben».
Los miércoles 9:30 y los viernes a las 18:00 hs. la filial Avellaneda ubicada en Sarmiento 144 ofrece clases de yoga para jubilados, totalmente gratuitas. Los interesados tienen que llevar fotocopia del DNI y jubilación mínima. Informes e inscripción: 4201-4052 / avellaneda@hastinapura.org.ar
