“Guardianes de la Cruz”, el único Motoclub de Avellaneda

Cumplió cinco años y lo celebró en el Polideportivo José Mármol de Gerli. Tienen planeado organizar para agosto un festival por el Día del Niño, para ayudar a instituciones locales.

“Guardianes de la Cruz”, el único Motoclub de Avellaneda, celebró su quinto aniversario con un gran “Moto-Rock” realizado en el polideportivo José Mármol de Piñeiro, con la participación de diversas bandas del Gran Buenos Aires y la presencia de cerca de 280 personas.

“Fue una noche con amigos, vinieron representantes de otros quince clubes”, destacó Jorge Neto, presidente de “Guardianes de la Cruz”.

Durante la jornada, los presentes disfrutaron de música, de asado, sorteos, show de body painting y de diversos stands, con réplicas de motos hechas en acero, remeras y productos fabricados en cuero.

Consultado por La Ciudad sobre la importancia de esta actividad, Neto destacó que fue la primera vez que pudieron hacerla en Avellaneda. “No se por qué pasa, pero a muchos les hablás de motos y piensan que somos delincuentes, entonces se nos cierran todas las puertas”, expresó.

“Acá en Avellaneda somos bichos raros todavía, la gente nos mira con algo de temor –agregó Neto- gracias a Dios, la gente del Club José Mármol nos abrió las puertas y estamos muy agradecidos”.

Si bien mucha gente anda en moto por Avellaneda, aun cuesta que se vuelquen a este tipo de club, donde la moto no es un vehículo sino una parte importante de la persona.

“Hay mucha gente en moto porque hoy el mercado es muy accesible, pero no lo toman como nosotros -explicó Neto- para mi la moto es un sentimiento de libertad, mientras que para muchos es solo un medio de transporte o un sistema de laburo”.

Más de diez años rodando

El motoclub “Guardianes de la Cruz” nació el 15 de enero de 2006 pero su génesis data de 1998, cuando un grupo de apasionados por las motos antiguas comenzaron a “rodar” hacia los distintos encuentros que se realizaban en ciudades como Tandil, Chascomús, Mercedes o Las Flores.

“En 2006, miramos para todos lados, y nos dimos cuenta que todos nos conocían como los muchachos de las motos viejas, pero nunca por el nombre, pese a que charlaban con nosotros sobre los encuentros y las motos”; afirmó Jorge Neto.

“Ese año decidimos ponerle un nombre al grupo y seguir de manera estructurada para no ser unos colgados -añadió- ahí nació Guardianes de la Cruz y nos pusimos así porque nos basamos en que somos soldados de Dios”.

La función de un motoclub varía de acuerdo a los objetivos de sus integrantes. En este caso, “Guardianes de la Cruz” tienen como objetivo restaurar sus propias máquinas y generar actividades solidarias para ayudar a los miembros de su comunidad.

“Tenemos planeado organizar para agosto un festival por el Día del Niño, para ayudar al club Esperanza, cuyos chicos tienen los equipos deportivos desde hace cuatro o cinco años, y al comedor de la Asociación Educativa para la Capacitación y Desarrollo Social del Siglo XXI, ubicado en Cangallo al 4000”, informó Jorge Neto.

“La idea es festejar el día del niño con actividades culturales y, para los padres, algún club de autos viejos y también de motos”, informó el titular de la institución.

Entre sus proyectos, “Guardianes de la Cruz” está trabajando en la posibilidad de encarar el año próximo algunos encuentros en el interior del país, como así también tratar de hacer crecer el MotoClub en Avellaneda.

“Uno de los objetivos para 2012 es salir a las provincias, pero para ello las motos tienen que estar en condiciones y en uso cotidiano -remarcó- con todos los papeles en orden y con las medidas de seguridad correspondientes”.

En tanto, todos aquellos que deseen conocer el Motoclub podrán visitar la página www.guardianesdelacruzmc.blogspot.com y contactarse para ser parte de la iniciativa.

En cuanto a los requisitos, Jorge Neto explicó que alcanza con que se identifiquen con el grupo y tengan respeto por el compañero: “a los aspirantes se los invita a compartir alguna actividad para ver qué clase de persona son, cómo se desenvuelven en el grupo, que no tomen alcohol en forma desmedida y que no se droguen”.

Jorge Neto, una vida dedicada a los fierros

La relación de Jorge Neto con las motos antiguas nació desde muy pequeño. Cuando tenía sólo nueve años, su padre le obsequió una Indian 1200 del año ’38 para que la use cuando fuera mayor.

“Por problemas económicos tuvimos que venderla y no llegué a usarla. Desde ahí la seguimos remando, aparecieron otras motos, pero nunca me despegué de los fierros viejos”, relató Neto.

El mantenimiento de una moto antigua es costoso porque se tienen que pedir repuestos a Europa o se manda a fabricarlos en el país, sin embargo, Neto aclaró que aún es posible conseguir algunas partes de motos viejas.

“Mantenerlas es un sufrimiento, teniendo en cuenta que son motos que tienen como sesenta años, pero la satisfacción que te da viajar en ellas, llegar al encuentro y que todo el mundo te mire o le saque fotos, no hay con que pagarlo”, enfatizó Neto.

Finalmente, el presidente de “Guardianes de la Cruz” remarcó el respeto que el Motoclub tiene entre los vecinos y convocó a todos los amantes de los “fierros viejos” a sumarse a esta iniciativa para poder “rodar” juntos por las rutas del país.

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