Fer Pichioni acerca a los más chicos a la lectura

La escritora oriunda de nuestra ciudad, se adueñó de gran parte de la literatura infantil.

La literatura infantil -y no tanto también- actualmente posee una nueva dueña, gracias a las publicaciones recientes de María Fernanda Pichioni (43 años), quien con sus últimas apariciones en las librerías («Cómo deshacerse de una hermana mayor» y «Thiago y Maca», este último fue realizado en conjunto con Leandro Katz) supo ganarse varios corazones y sonrisas: «Lo que me gusta de la literatura infantil es que el público no miente, si el libro no les gusta lo dejan y punto. Leer por obligación es una pesadilla y los pibes ya bastante tienen con la escuela. Si bien hace muy poco tiempo que salieron las dos publicaciones, ya tengo lectores medio fanatizados que me preguntan cosas que se quedaron pensando de los libros, porque algo les hizo gracia o porque quieren saber algo más de los personajes», asegura la escritora, al Diario La Ciudad de Avellaneda, quien vivió en el Partido hasta los 25 años.

 

Y siguiendo con el relato –y siempre demostrando un gran entusiasmo por todo lo que está viviendo- agrega: «Es muy emocionante cuando las madres le dicen cosas como ‘mi hija nunca lee libros pero ayer leyó el tuyo de un tirón’ o ‘se mató de risa y se durmió a cualquier hora’. Por eso, el escribir para cierta edad me llena de satisfacción porque puedo sentir que se puede llegar a avivar a los pibes de que en un libro pueden encontrar un aliado y no un bodoque que tienen que leer para pasar de grado».

 

Fernanda, quien todavía tiene familia en el barrio y un gran cariño por las calles que la vieron crecer, cuenta que escribió «desde siempre», pero lo empezó a tomar en serio en los últimos tres años, cuando decidió «que quería dedicarle más tiempo a las cosas que realmente quería hacer»: «Después de trabajar durante muchos años en relación de dependencia como redactora creativa para una empresa de televisión, me abrí camino a la vida ‘freelance’ para seguir escribiendo a pedido, pero con más tiempo para la literatura. No es fácil, y menos en este momento del país, pero fue la mejor decisión que podía haber tomado».

Afortunadamente el tiempo le dio la razón, ya que su decisión vino de la mano de varias recompensas, porque resulta que a la primer semana de ‘su nueva vida’, la llamaron de la editorial «Random House» para decirle que les había gustado el libro que le había mandado seis meses antes y que lo querían publicar (¡y eso que era la primera vez que mandaba material a una editorial!). Y al poco tiempo, su amigo y escritor Leandro Katz envía a “La brujita de Papel” (editorial en donde él ya tiene editados varios ejemplares) un material trabajado a dúo con Pichioni y también le ofrecen publicarlo. Entonces, “Cómo deshacerse de una hermana mayor” y “Thiago y Maca” terminaron saliendo a la calle casi juntos.

«Pero ojo que no solo escribo para chicos, es algo que disfruto mucho de hacer, pero no es lo único. Ojalá pronto pueda publicar otro tipo de material», añade la escritora, adelantando las líneas que ya posee en su cabeza.

– Fernanda, ¿exactamente en qué consisten las historias de los libros?
– En los dos libros escribí sobre chicas que van a quinto grado y tienen mucha personalidad. Me encantan los personajes femeninos, faltan más chicas en la literatura, que las protagonicen y que las escriban. Pienso que educar en feminismo hoy es un compromiso, aunque nos cueste porque el patriarcado nos atraviesa desde hace siglos y todos estamos en desconstrucción permanente. Estamos en un gran momento para las mujeres y es emocionante ver lo inteligentes y poderosas que son las niñas y las adolescentes de ahora. Comparado con la época en la que yo fui a la escuela, la diferencia ideológica es abismal; si el futuro no se muestra muy alentador, al menos en lo personal estas generaciones nuevas me traen un poco de esperanza y veo un poco de luz entre tanta oscuridad.
– ¿Y quiénes fueron tus influencias a la hora de escribir?

– Entré a la literatura gracias a los libros de la genia de Elsa Bornemann y a las tiras de Mafalda. La verdad es que no soy una gran lectora de literatura infantil, pero me gusta mucho Roald Dahl, Astrid Lindgren (ojalá yo hubiese leído «Pipi Calzas largas» cuando tenía nueve años) y Pescetti. También me encanta ver “Clarence” en Cartoon Network. Hay un montón de dibujitos, que están buenísimos y valen tanto como un buen libro, ahí no hay competencia porque de última se trata de que nos cuenten un buen relato.

Por su parte, Pichioni también realiza talleres para chicos en el barrio de Colegiales: «Me gusta mucho laburar con chicos, me divierten, me dan ideas, me hacen reír y encima me dan mucho cariño. Al taller vienen algunos chicos que nunca pensaron que escribir podía ser algo divertido, pero la dinámica que les planteo es que la escritura sea como un juego y que las experiencias que tienen cada día pueden ser parte de un relato que es valioso. Es como un espacio habilitado para que los chicos puedan contar las cosas que les pasan y sientan que alguien los escucha y lea (los interesados pueden escribir al mail: mfpichioni@gmail.com).

Mientras tanto, y como todo si todo esto fuera poco, Fer no se queda con los brazos cruzados -o la lapicera tapada- y ya está trabajando «en un guion de un largo, en una novela y en algunos asuntos de literatura infantil». Además, afirma y adelanta que “Thiago y Maca” tienen planeado volver pronto con un par de nuevas entregas.
«Leer me salvó en muchos momentos de bajón, algo así como una suerte de bendición». Y esa experiencia sentida es lo que María Fernanda Pichioni quiere transmitir; y por lo que se está viendo, va por muy buen camino.

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