Los vecinos de Avellaneda lo conocen desde hace muchos años como Pablo Cabaleiro. Sin embargo, un hecho fortuito en América TV lo catapultó a la fama como El Mago sin Dientes.
Nacido hace 32 años en la Capital Federal, Pablo se instaló a los pocos días en Italia y Mitre junto a sus padres y a su abuela, quien precisamente le marcó parte de su futuro al regalarle su primer juego de magia.
Ya de chiquito, a Cabaleiro le gustaba actuar. De hecho, cuando se acercaba la primavera, él era el encargado de organizar la actuación de su grado en el colegio San Martín, donde hizo tanto la primaria como la secundaria.
Siempre en el aula armaba un estudio de televisión, hemos hecho noticieros, parodias de programa de información general y, en quinto grado, hicimos Ritmo de la Noche, con toda la escenografía completa e incluso el Cadillac de cartón, recordaba Cabaleiro.
Ya en esa época y gracias al regalo de su abuela, hacía algunos trucos; pero el clic fue cuando el profesor de magia de la Municipalidad de Avellaneda llegó a la escuela.
Yo le hacía trucos a familiares, vecinos y compañeros de colegio, hasta que un día llegó a la escuela el Mago Charly, me anoté en el curso y después era esperar ansioso cada sábado para aprender algo nuevo – relató a La Ciudad – todo era como un juego, hasta que entré en los torneos juveniles bonaerenses y empecé a competir representando al colegio.
Empezada la adolescencia, Pablo Cabaleiro continuaba capacitándose al mismo tiempo que disfrutaba las salidas con sus amigos a La Casona de Lanús o a Electric Circus de Quilmes.
Con algunos ex compañeros nos cruzamos a veces en alguna disco donde hago shows y otros vienen con sus hijos a ver mis espectáculos a la calle Corrientes. Es algo que me emociona mucho, remarcó.
Y con el Mago Ariel, que estudiamos juntos desde los 12 años con el Mago Charly, hicimos una gran amistad y hoy somos socios de la primera escuela privada de Magia de la zona Sur, afirmó Pablo Cabalairo al referirse a Pockers, ubicada en Maipú 80, justo en la bajada del Puente Pueyrredón.
De jugar, a la fama
A Pablo Cabaleiro todo se le fue dando gracias al esfuerzo y a la dedicación. Lo que primero era un juego entre amigos, luego se fue transformando en presentaciones pagas, en un modo de vida y en su ingreso a los medios de comunicación para realizar sus rutinas.
Un día me llaman de Pasión de Sábado y surge una pelea mediática, que doy gracias a Dios que haya surgido, donde Ricky Maravilla me da una piña en cámara – resumió – y a partir de allí nació un personaje que se llamó El mago sin Dientes, al cual yo le empecé a dar vida dentro de la magia, como alguien torpe que hacía reir a la gente.
Me di cuenta que la gente consume más la parte cómica y de humor que la parte seria. Por eso hay muchos magos muy buenos que tuvieron que irse al exterior para poder trabajar, explicó Pablo Cabaleiro.
Para crear este personaje que hoy lo lleva por todos los teatros del país, Cabaleiro le agregó a su magia lo que había aprendido de actuación y stand up, para dejar de ser un mago y ser un showman que hace magia.
Ahora tengo la ventaja de que, si un truco me sale mal, la gente me lo festeja, aplaude y se ríe, resaltó.
Su carrera se fue amoldando a lo que la gente le demandaba y, aquel mago que en sus comienzos se dirigía a un público infantil, hoy se encuentra animando casamientos, cumpleaños de quince, eventos sociales y empresariales, y haciendo presencias en las discos.
Además, después de haber transitado el Teatro Roma como un segundo hogar, la vida lo llevó a los mejores escenarios, a la calle Corrientes y a hacer temporada en Mar del Plata con capocómicos como Tristán, Beto César y Juan Acosta.
En la actualidad, el Mago sin Dientes también está en Show Match haciendo de las suyas.
Suma mucho estar en el programa, de hecho la gente me busca en la tribuna. Parece increíble, pero en las redes sociales veo que al más torpe o al más payaso de la clase o al que peor juega al fútbol o al que está en todos lados, lo apodan Mago sin Dientes, aseguró Cabaleiro.
Ese boom de verme en las redes sociales permitió que tuviera más de 60.000 seguidores, entre los que hay periodistas y el propio Marcelo Tinelli, lo que para mi es todo un honor, manifestó.
Finalmente, Pablo Cabaleiro agradeció a La Ciudad por haberlo acompañado en la difusión de sus espectáculos desde muy chico.
Nunca me voy a olvidar cuando estaba en séptimo grado y daba mi primer espectáculo en el Teatro Roma, gracias a Antonio Hugo Caruso que sin conocerme me abrió las puertas, y los medios locales como el diario La Ciudad, que me dieron la difusión que necesitaba, dijo agradecido. Recuerdo que llegué a la redacción de la calle Lamadrid con una gacetilla escrita a mano en un cuaderno Gloria, recordó divertido.
De aquel pequeño de la escuela primaria, aún quedan las ganas de jugar, de divertirse y de hacer reír, pero ahora lo acompaña con capacitación, el profesionalismo y el deseo de seguir fortaleciendo su carrera artística.
