Del candil a la luz a gas

Historia de la Iluminación Pública y Privada en Barracas al Sud-Avellaneda. Investigación y Recopilación de Patricia Denti.

Siguiendo con la fabricación del aceite de potro o como comúnmente se llamaba: aceite de pata, el que era usado como lubricante y combustible para el alumbrado, ocurrió que se necesitó el empleo de miles de animales, lo que causó la destrucción de las tropillas tanto alzadas como domésticas (criadas en estancias).

Por ello dado los graves perjuicios que originaban los establecimientos donde se elaboraba el producto, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, don Martín Rodríguez suspendió la elaboración de la grasa de potro o yegua por decreto del 13 de abril de 1821.

Pese a la prohibición, el aceite de potro se siguió fabricando incorporándose luego el de vaca y más tarde el de carnero, al mercado consumidor local y al exportador. Los saladeros a través de sus graserías fueron los principales productores del material.

Los faroles que alumbraron las calles de Barracas al Sud fueron luego alimentados a querosene y a gas acetileno después. Estaban colgados de postes de hierro en las zonas centrales con un soporte esquinero en los frentes de las viviendas y eran de madera en la periferia, medían 3 metros de alto.

Las casas particulares aún se iluminaban con velas o quinque de aceite o querosene, muchos descendientes las conservan como reliquias.

En Argentina, aparece la primera usina llamada «Sociedad Anónima de Iluminación a Gas», se instaló en 1854 y su principal finalidad era el alumbrado de las calles de la ya entonces importante urbe del Plata.

Posteriormente se iluminó la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo) y extendieron en 1856, 45000 metros de cañerías destinadas a alimentar los faroles de las calles céntricas de la ciudad.

En Barracas al Sud diferente era la historia, en noviembre de 1873 se nombra una comisión compuesta por los señores Lanús y Laudó para estudiar el contrato referente al servicio de gas para la iluminación pública.

Seguidamente en 1874 el gobierno solicitó nuevos datos relacionados con el contrato de los señores Hernández y Salvagnac, para establecer el servicio de alumbrado a gas en nuestra ciudad.

En el año 1875 se le encarga al señor Domínico, que se entreviste con el gobierno y solicite de éste una resolución en el proyecto de contrato de iluminación a gas del municipio.
En 1876 se decla
ra caduco y sin ningún valor el contrato firmado por Hernández y Salvagnac, para proveer de alumbrado a gas a nuestra ciudad y se resuelve ante las diferentes irregularidades, aplicar la multa que se establece en el mismo contrato.

Recién en agosto de 1887 los señores Wells y Barber propusieron la instalación de una usina de gas para el alumbrado público, nombrándose una comisión para estudiar la propuesta, en octubre del mismo año se otorgó la concesión a estos señores para establecer dicha usina, el contrato constituía la elaboración de 3000 m3 de gas por día, la colocación de columnas de alumbrado en la plaza Alsina, en toda la extensión comprendida desde el Puente a la Crucesita y a la distancia de cincuenta metros cada farol, en las demás calles los faroles quedaban bajo la responsabilidad de la Municipalidad. En octubre de 1888 se resuelve autorizar la instalación de la usina que se inaugura con la presencia de los miembros del honorable Concejo Deliberante en noviembre del mismo año.

En 1890 se funda la Compañía de Gas y Coke, la que empieza a explorar la industria que representa y que fue constituida con capitales ingleses y bajo la denominación de compañía Limitada.

Esta fábrica estaba ubicada en el Kilómetro 5 del partido de Barracas al Sud; su administración en la calle Alem 1251, en Banfield F. C. S., y el directorio local en la Capital Federal, calle Suipacha 10.

En enero de 1891 se dicta una ordenanza relacionada con la percepción del impuesto de alumbrado.

Investigación y Recopilación: Patricia Denti
Bibliografía: Archivo Histórico
Municipal “F. F. Larrain”
patriciadenti@hotmail.com

noticias relacionadas