Cuando la “Bombonera” estaba en Wilde

Escribe Antonio J. González.

Claro que no era exactamente la “Bombonera”, como se conoce al actual estadio de Boca Juniors, sino uno de sus antecesores y forma parte de la historia de sus campos de juego y los proyectos de estadios en las décadas iniciales de su existencia. En 1913, obtenida la afiliación deportiva, debió adaptarse a las disposiciones reglamentarias y cambiar el lugar de su cancha. El gobierno nacional le cedió a título precario un terreno en la isla Demarchi, detrás de las ya desaparecidas Carboneras Wilson. De este lugar, Boca Jr. sería desalojado en el año 1912.

Los dirigentes, entonces, cruzaron el Riachuelo y ocuparon un terreno en el barrio sureño de Wilde por 200 pesos mensuales. “El 3 de febrero de 1914 –cuenta Federico Fernández Larrain, en estas páginas, en una serie de artículos sobre Población y sociedad. Estructura social- el Club Atlético Boca Juniors, pidió a la Municipalidad la autorización necesaria para construir su field en el partido en cercanías de la Estación “Wilde”. El Club Boca Juniors había adquirido el terreno a doña María Ignacia Eyzaguirre de Urquizú, tras los rieles del ferrocarril. El club construyó una casilla y una tribuna”.

“En 1911-informa Larrain- las dos instituciones deportivas de la ciudad se encuentran en pleno desarrollo. El Club Atlético Independiente deja su primera cancha de los potreros de García, a los fondos de la calle Ocantos para instalarse en su nuevo field de la Avenida Mitre, en Quinta Galli, que inauguró el 9 de julio con un espectáculo átlético y los partidos de fútbol, el primero entre el club local y Estudiantil Porteño, y el segundo entre éste y Gimnasia y Esgrima. El Racing, en tanto proyectaba instalar un stand de tiro en su sede”.

Pero el destino del precario estadio de Boca Jr. en Wilde tendría escaso futuro, tal como le sucedió a Ríver. Su abandono del tradicional barrio porteño le significó a club xeneise la pérdida de 1200 socios de los 1500 que tenía en ese momento. Esto se produjo a modo de protesta por haberse alejado del barrio de origen y ante las dificultades para la hinchada de cruzar los puentes, llegar a los terrenos de Wilde y sortear las dificultades de transporte de la época.

La vuelta a La Boca se produjo en el mes de mayo de 1916, cuando con los mismos tablones del estadio de Wilde se inaugura una nueva cancha situada entre las calles Ministro Brin y Pérez Galdós. Ya en 1923 se asentó en el terreno de la calle Bransen y Del Crucero (actual predio), donde un año después (6 de junio de 1924), inauguraría el estadio de madera con la presencia del presidente de la República, Marcelo T. de Alvear.

Aquel paso fugaz por el territorio de nuestra ciudad es parte de la anécdota y los tanteos históricos de los dirigentes boquenses en las primeras décadas del siglo Veinte. Pero vale el dato para verificar la hostilidad ambiental y social hacia aquella divisa en el plano deportivo, de ambos lados del Riachuelo.

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