«A los fieles de la Diócesis de Avellaneda-Lanús y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad»

Reflexión del Obispo de la Diócesis de Avellaneda – Lanús, Monseñor Rubén Frassia, con respecto a la ley de matrimonio homosexual.
Asimismo convoca a participar en la manifestación a favor del matrimonio entre el varón y la mujer, el próximo martes 13 de julio a las 18.30 hrs. en la Plaza de los Dos Congresos.

Como Obispo de esta Diócesis quiero felicitar, especialmente, a todos los laicos, que desde distintos lugares, han tomado responsablemente cartas en un asunto que es de suma importancia: la pretensión de equiparar dos realidades: la unión matrimonial de hombre y mujer y la unión de dos personas del mismo sexo.

No está en mi ánimo hacer aquí un juicio de valor, porque supondría un exhaustivo análisis, pero no puedo dejar de advertir que sería muy grave, muy serio y comprometedor por todas las implicancias del derecho natural, de los derechos civiles, familiares y sociales, sentar un precedente, que incidirá notablemente sobre el futuro de nuestra Patria.

Ante todo, queremos expresar que definir y poner en claro no es discriminar. Se consideran y se juzgan las cosas públicas, jamás las personas. No se puede decidir hoy, apresuradamente, con tantas presiones y con argumentos de sensibilidad, algo tan serio como es la familia y el matrimonio entre un hombre y una mujer.

No podemos estar al margen. Por esta razón aliento a que se participe en la manifestación a favor del matrimonio entre el varón y la mujer, el próximo MARTES 13 de julio a las 18.30 hrs. en la Plaza de los Dos Congresos, organizada por el Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina y muchísimas Instituciones y otras confesiones religiosas, que tampoco quieren estar al margen de esta realidad que involucra a todos. Es una cita que expresa la toma de conciencia ciudadana por la familia, por una mamá y un papá y por el futuro de los hijos que interesa el presente y grava fuertemente el futuro de nuestra Nación.

Lejos de la equiparación, es decir, de igualar aquello que no es igual, otros temas, como la herencia y el reconocimiento jurídico de una opción, tiene solución por otra vía pero nunca el tema de la equiparación. Tampoco se puede olvidar que hay otra cuestión de vital importancia como es la adopción de niños.

Ruego por aquellos que nos representan en el Parlamento, para que puedan escuchar la verdad objetiva, que puedan votar por la verdad y no por presiones indebidas o la puja entre “poderes”. No está en cuestión el poder, sino el bien y la verdad de la familia. El Santo Padre Benedicto XVI nos dice, que la promoción de la verdad moral en la vida pública requiere “un esfuerzo constante para fundamentar la ley positiva sobre los principios éticos de la ley natural. Referirse a ella fue considerado en el pasado algo evidente, pero la onda del positivismo en la doctrina jurídica contemporánea exige una reafirmación de este axioma importante. Los individuos, las comunidades, y los estados, sin la guía de verdades morales objetivas, serían egoístas y sin escrúpulos, y el mundo sería un lugar peligroso para vivir” (a las autoridades civiles y diplomáticas, Chipre, 5 de junio de 2010).

Rezo también por todos, para que nadie se sienta ofendido por las posturas que se tomen y que todos busquemos el bien común y la verdad. Dios nos ayude a vivir responsablemente este momento histórico con la verdad de su luz.

Mons. Rubén Oscar Frassia
Obispo de Avellaneda- Lanús

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