Ya no caben dudas sobre la ferocidad con la que la dictadura cívico-militar de 1976 atacó al campo popular, en general, y a los trabajadores, en particular. Los trabajadores a través de sus organizaciones pequeñas o grandes- resistieron, bajo las condiciones existentes: trabajo a tristeza, huelgas por franjas horarias, el sabotaje, etc. eran algunas de esas manifestaciones. En 1977 se conforma un grupo de sindicatos que expresaba su rechazo a la dictadura, ante la prohibición de participar en la CGT: la comisión de los 25.
Saúl Ubaldini, por entonces secretario general de la Federación de Sindicatos Cerveceros, participa del mismo, plantando su posición sin atenuantes. El sector de los 25 señaló sin ambigüedades la aparición de los detenidos sin condena judicial previa y lo perjudicial para el pueblo de las políticas económicas de Martínez de Hoz. El 27 de abril de 1979 realizan el primer paro general a la dictadura, confluyendo en la lucha iniciada en el 77 por las Madres de Plaza de Mayo y la llegada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
En todas estas jornadas, luchas y movilizaciones se irá forjando la figura de Ubaldini como principal dirigente gremial, coherente en su defensa por los derechos humanos y de un proyecto nacional que rescate el peronismo histórico. Sin lugar a dudas, el programa de los 26 puntos de la CGT de 1985 fue uno de los puntos más altos de conciencia y profundidad política del movimiento obrero, en lo que respecta a los treinta años de neoliberalismo en nuestro país. El principal impulsor fue Saúl Ubaldini, que lo sostuvo y defendió incluso durante el menemismo.
A mediados de los noventa, cuando el enriquecimiento de algunos dirigentes sindicales era evidente, él se defendía mostrándose como todo lo opuesto. Vivo de lo mío, no me interesa lo demás.
Nacido en Mataderos, hijo de un obrero de la carne y una costurera, Ubaldini descubrió sus pasiones en la adolescencia. Tomar un buen vino, jugar chinchón con mis amigos, ver ganar a Huracán y escuchar las viejas cintas del general Perón son mis máximos placeres, contaría años después.
De aquellos años, recordaba especialmente su buena estrella con el sexo opuesto. Me iba bastante bien. Y puedo decir con orgullo que nunca conocí el despecho o la traición. La muerte de Saúl Eldover Ubaldini, a los 69 años, víctima de un cáncer de pulmón, avivará miles de imágenes y sonidos que ya forman parte de la memoria.
Estuvo un tiempo en Avellaneda, cerca de Sarandi, y el Honorable Concejo Deliberante, en una sesión especial, lo designó como ciudadano ilustre de nuestra ciudad. Un protagonista lúcido, junto con los medios tonos lógicos en toda lucha, en la cruel vorágine política y social de esos años.
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