
“El pasado 14 de julio a las 14:00 horas, los trabajadores panaderos y panaderas del Partido de Avellaneda fuimos citados por la actual Comisión Directiva para participar de una Asamblea Extraordinaria. El propósito: elegir la Junta Electoral que deberá llevar adelante el proceso eleccionario previsto para el 24 de septiembre de 2025, entre las 10:00 y las 16:00 horas.
Con una gran participación de compañeros y compañeras, y en ausencia del Secretario General, Gastón Frutos, la asamblea dio inicio con la lectura de la convocatoria oficial. Frente a esta situación, y con el consenso de la mayoría de los asambleístas, solicitamos que el Secretario Adjunto, Rubén Aguiar (alias “El Turco”), asuma la responsabilidad de conducir la lectura del Orden del Día.
Los primeros puntos fueron tratados y aprobados sin mayores inconvenientes. Sin embargo, al llegar al tercer punto, cuando se debía designar a los asambleístas comenzaron a evidenciarse maniobras arbitrarias. La secretaria de Actas propuso a viva voz la moción, en ese instante la abogada de la Federación, Brenda Paola Escobar Alvarez, intentó imponer apresuradamente la aprobación de dichas designaciones, sin permitir el debido debate democrático.
No obstante, logramos que otra compañera trabajadora presentara su moción, la cual fue apoyada de forma unánime por todos los presentes, alzando sus manos en una muestra clara de voluntad colectiva. Fue en este momento cuando Rubén Aguiar exhibió una actitud discriminatoria y violenta hacia un compañero jubilado, miembro de la comisión directiva actual, ordenándole que abandonara la asamblea de manera humillante y agresiva, bajo el argumento infundado de que su presencia comprometía al sindicato. Un acto de discriminación, sin sustento estatutario, que dejó al descubierto la ignorancia y arbitrariedad de quienes se autoproclaman representantes de los trabajadores.
Ante la tensión generada, la abogada de la Federación solicitó un cuarto intermedio, alegando que el Secretario General estaba en camino. A partir de allí, comenzó un lamentable espectáculo de intimidación y desorden.
Pasados 45 minutos, el Secretario General Gastón Frutos ingresó al recinto custodiado por tres personas, como si se tratase de un campo de batalla y no de un espacio democrático. Tras un breve saludo, se retiró hacia el salón de entrada y solicitó que el Secretario Gremial, Roberto Mamani, se reuniera con él. Lo que siguió fueron gritos amenazantes, en los cuales Frutos profirió insultos y amenazas físicas directas, anunciando a viva voz las siguientes palabras: “Me armaste una lista, ahora aguantate la que venga”; “Te voy a cagar a trompadas”.
En medio de este clima de violencia y hostigamiento, Rubén Aguiar, en su rol de Presidente de la Asamblea, expresó que “no había garantías para continuar con el orden del día”. Así, y bajo la excusa de un contexto inseguro que ellos mismos habían generado, suspendieron la asamblea de forma arbitraria. Tanto Aguiar como la abogada Brenda Paola Escobar Alvarez nos obligaron a desalojar el salón, amenazando con llamar a la policía y sacarnos a la fuerza.
Frente a este acto de barbarie, de desprecio absoluto hacia la democracia sindical, los trabajadores decidimos no rendirnos. Nos congregamos frente a la puerta del sindicato, en Belgrano 1218, junto a una escribana pública, y allí, en la vereda y a la vista de todos, llevamos adelante la elección de la Junta Electoral, asegurando que el proceso se realizara por la vía de la transparencia y la participación real. Gracias al compromiso y la unidad de todos los presentes, logramos llevar a cabo una elección limpia, legítima y exitosa, designando democráticamente a la Junta Electoral que conducirá este proceso histórico.
Queremos transmitir un mensaje claro a todos los compañeros y compañeras: somos trabajadores de la actividad, verdaderos panaderos, y no vamos a permitir que se sigan vulnerando nuestros derechos. No aceptamos más atropellos de quienes dicen representarnos, pero violan el estatuto, discriminan y maltratan a los trabajadores, incluso a aquellos compañeros jubilados que dieron su vida a la actividad y hoy son despreciados por esta dirigencia ausente.
Es vergonzoso e inaceptable que estas prácticas antidemocráticas se ejerzan desde dentro mismo de la Comisión Directiva. Ha llegado el momento de decir basta. Basta a una conducción corrupta, alejada de la realidad, que le dio la espalda durante años a los trabajadores.
Nuestro propósito es claro y urgente: recuperar nuestros derechos. Queremos un sindicato que trabaje para y por los trabajadores, no un sindicato de escritorio, ausente, que responde a intereses ajenos a la base.
Es hora de un cambio verdadero.
Es hora de que los trabajadores volvamos a ser los protagonistas.”
Agrupación Nueva Generación – Roque Milton Roldán
