Un investigador de Avellaneda presentó equipo para evitar el desarrollo del Covid

El investigador y auditor ambiental avellanedense Sergio Ferrari presentó hace semanas un novedoso equipo de ozonización como una de las herramientas para luchar contra el Covid-19.

Si bien pudo difundirlo en varios medios, no tuvo el eco necesario, hasta que sus colegas japoneses lanzaron una iniciativa similar, aunque tiempo después. “No nos habían dado importancia hasta que llegó un equipo japonés a hacer un trabajo que nosotros veníamos haciendo en la Argentina, pero de una manera que acá no podíamos hacer, que era trabajar con el virus del Covid para hacer este tipo de pruebas, pero sabíamos que esto funcionaba”, resaltó Ferrari.

“Los japoneses descubrieron que la baja concentración del ozono, en función del tiempo determinado, produce una inactivación del virus”, comentó.

En Japón se comprobó que este aparatito, a partir de las 10 horas, produce la inactivación del virus SARS-CoV2, que produce el Covid y que no afecta a las personas que están alrededor.

“Lo interesante de esto -explicó Sergi Ferrari- es que se demostró que con dosis de 0.05 ppm, que es absolutamente respirable (hasta 0.10 lo es), después de las 10 horas da resultado”.

Con respecto a ese lapso que hay que esperar para que “funcione”, aclaró que “con esa baja concentración, no es bactericida, sino que es bacteriostático; es decir que no lo mata, pero impide su desarrollo y, al término de esas diez horas, al no poder desarrollarse, el microorganismo muere por no poder reproducirse”.

Por estos motivos, Ferrari resaltó la importancia de este equipo. “Lo vengo diciendo desde hace tiempo, y ahora con más énfasis, es ideal para protocolos de escuelas, empresas o transporte público, por ejemplo”, enfatizó.

En ese sentido, dejó en clase que “no es la panacea” y que su utilización complementa otros recaudos ya contemplados en los protocolos de bioseguridad.

“La colocación de estos aparatos va acompañado de las otras medidas, como el distanciamiento social, limpieza de manos, uso de barbijos, no es solo poner este aparato, hay que ser muy serios en esto”, hizo hincapié el investigador.

“No es una manera de eliminar, sino de minimizar muchísimo la posibilidad de contagiarse en un lugar cerrado y compartido”, hizo hincapié Ferrari.

También recomendó ser cautos a la hora de comprar este tipo de equipos, ya que en plataformas digitales se ofrecen productos similares que no tienen este rendimiento y que incluso pueden ser nocivos para la salud.

“Este aparato está especialmente diseñado para estos casos; tiene niveles de potencia según los metros cúbicos que hay que cubrir y tiene temporizador, que para una escuela es ideal”, puntualizó Ferrari, quien además aseguró que este equipo “te garantiza superficie y aire desinfectados”.

Saneamiento del Riachuelo
Sergio Ferrari nació y se crió en Avellaneda, más precisamente en Yrigoyen (en ese entonces todavía Pavón) al 800, en el sector conocido históricamente como “El Pueblito”.

Desde su empresa MDT S.A., trabaja desde muchos años con ozono en el tratamiento de efluentes. “Si vos hacer burbujear el ozono en agua contaminada, no solo matás todo tipo de agentes patógenos, bacterias, virus y demás, también rompés moléculas complejas como de pesticidas y agrotóxicos, y decolorás”, explicó a La Ciudad.

En ese sentido, cabe destacar que desde hace años Ferrari trabaja en proyectos vinculados a la limpieza del agua y, precisamente, su propuesta de saneamiento del Riachuelo, que tiene siete etapas, en la última utiliza el ozono como herramienta.

Ese proyecto de saneamiento del Riachuelo es un tema importante que afecta a todos los municipios que son cruzados por este curso de agua, incluyendo a su querida Avellaneda, a la cual situó en lo que denomina “El Triángulo de las Bermudas”.

“Tenés por un lado la Ceamse que va a seguir contaminando por treinta años y por otro al Riachuelo, que si los mirás en un mapa forman un triángulo donde Avellaneda está en el medio”, describió.
Al respecto, comentó que la afectación del aire es a tres kilómetros, por lo que “si uno vive a 30 cuadras del Riachuelo o de la Ceamse está recibiendo el impacto negativo que producen ambos”, concluyó Sergio Ferrari.

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