Reforma previsional: Diputados pasó a un breve cuarto intermedio

Con 130 legisladores sentados, el oficialismo de la Cámara de Diputados logró el quórum necesario para iniciar la sesión especial convocada para analizar el proyecto de reforma previsional que impulsa el Gobierno, que comenzó con fuertes cruces, chicanas, y evocaciones a la frustrada reunión de la semana pasada.

Tras el inicio de la sesión, ingresaron al recinto los legisladores de la oposición, que no colaboraron con el quórum. El inicio del debate tuvo lugar luego de la reunión que mantuvieron gobernadores con el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, en su despacho de la Cámara baja.

 

En el arranque hubo gritos entre los legisladores. «Ustedes se cagan en los pobres», bramó furioso el diputado de izquierda Nicolás Del Caño contra varios oficialistas que le respondían. Darío Martínez, del FPV, criticó el proyecto de reforma y les dijo a los que la apoyan que tendrán «que irse como ratas del Congreso».

A su turno tomó la palabra el jefe de bloque del kirchnerismo, Agustín Rossi. Mientras hablaba, se retiró del recinto Elisa Carrió. «Vos ándate tranquila. Total. Para que te queremos acá. Te hubieses ido cuando eras funcionaria de la dictadura en el Chaco», lanzó mientras la socia fundadora de Cambiemos se iba.

Cambiemos intentará junto a los legisladores que responden a los gobernadores, convertir en ley en Diputados la reforma previsional, que modifica el sistema de actualización de los haberes jubilatorios, en una sesión especial que anticipa un fuerte debate entre el oficialismo y el kirchnerismo, con manifestaciones e incidentes en las inmediaciones del Congreso y la confirmación de un paro general de la CGT.

El interbloque Cambiemos -que conduce el radical Mario Negri– llegó a la sesión especial con un acuerdo político bajo el brazo, celebrado el viernes con mandatarios provinciales y algunos diputados opositores, que en principio le alcanzaría al Gobierno para conseguir el quórum reglamentario de 129 legisladores, el paso previo a la aprobación de un proyecto que considera clave.

El consenso se logró en virtud del compromiso oficial de otorgar una compensación a los jubilados por el desfase ente los dos sistemas: la ley de movilidad que rige desde 2009 se basa en una actualización semestral de acuerdo a la evolución de la recaudación y la variación salarial, y la nueva sería trimestral y resultante de una combinación entre la inflación e incremento del sueldo promedio.

Ese acuerdo, que implicará al Estado un desembolso de 4.000 millones de pesos, establece que se otorgará un adicional de 700 a aquellos que cobren jubilaciones menores de 10.000 pesos con años de aporte; de 315 pesos a los que tengan 30 años de aporte, y 400 a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo.

El jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, insistió en que la reforma previsional «es una muy buena ley», lograda «con un histórico acuerdo con los gobernadores de diferentes signos políticos».

En declaraciones a radio Mitre, aseguró que los jubilados se van a beneficiar «con cinco puntos más que la inflación» y con un bono para los haberes menores a diez mil pesos.

La sanción de la reforma previsional es central para el presidente Mauricio Macri, artífice del paquete de leyes entrelazadas entre sí, y que fueron consensuadas con los mandatarios provinciales, por lo cual necesita que se aprueben los seis proyectos que forman parte del mismo conjunto, como el presupuesto, los acuerdos fiscales, el revalúo de los balances empresarios y las reformas tributarias y previsional, siendo éste último el que genera una fuerte división del arco político.

Si bien el oficialismo logró la aprobación del proyecto previsional en el Senado, la discusión se complicó en Diputados, donde el kirchnerismo, el massismo y la izquierda conservan una significativa influencia.

Con el telón de fondo de los graves incidentes, el Frente para la Victoria logró que se levantara la sesión, festejando con massistas y la izquierda, que celebraron lo que consideraron un triunfo.

Hoy tampoco será fácil la jornada para Cambiemos, porque si bien ratificó un acuerdo con los gobernadores peronistas, el FPV y el massismo buscarán trabar la sesión, y de nuevo habrá marchas callejeras, aunque en esta ocasión la seguridad del Congreso ya no estará a cargo de la Gendarmería, sino de la policía porteña.

El acuerdo alcanzado el viernes fue plasmado en un documento donde se afirma que los gobernadores «se comprometieron a garantizar la presencia de los diputados nacionales de las distintas fuerzas políticas por ellos representados, tanto para la constitución del quórum como para la aprobación del mencionado temario».

Por parte del Ejecutivo, el escrito dice que «se comprometió a dictar, luego de la sanción de la ley, un decreto que asegure un beneficio adicional para jubilados y pensionados con haberes inferiores a los 10.000 pesos y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo».

Aclara también que «este beneficio alcanza a más del 70 por ciento de los jubilados y pensionados y al 100 por ciento de los beneficiarios de la AUH, y será abonado en el mes de marzo».

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