Pedraza pidió la nulidad del juicio por el crimen de Mariano Ferreyra y su excarcelación

El dirigente ferroviario hizo el pedido en la tercera semana del juicio en el que está acusado por el crimen del militante del PO. Argumentó «contradicciones» entre los primeros ocho testigos y presentación de “pruebas viciadas”.

Carlos Froment, defensor del jefe de la Unión Ferroviaria, hizo al pedido luego de que Federico Lugo, uno de los testigos presenciales que declaró esta mañana, asegurara que “fue un ataque, no fue un enfrentamiento” iniciado por los piedrazos de los encuadrados en el grupo gremial.

El abogado fundamentó su pedido en el testimonio dado el martes pasado por Gustavo Mendieta, abogado de los tercerizados y participante de la marcha, quien en la instrucción había manifestado haber visto a dos tiradores en el sector de los ferroviarios, aunque en la audiencia oral dijo que sólo había escuchado hablar de ellos.

Por esa contradicción, que Mendieta admitió como un «error profesional» al haber firmado el acta sin leerla, el abogado Alejandro Freeland, defensor del número dos de la Unión Ferroviaria, Juan Carlos “El Gallego” Fernández, ya había pedido su «detención por falso testimonio».

El Tribunal Oral Criminal 21 ya anticipó que resolverá al fin del juicio sobre ese pedido, pero mañana mismo lo hará sobre el nuevo pedido de excarcelación de Pedraza, al que se sumaron los acusados Fernández, el picaboletos Guillermo Uño y Gabriel Sánchez, sindicado como uno de los que disparó contra los manifestantes.

El reclamo de nulidad del juicio se produjo a poco de su comienzo y cuando declararon sólo ocho de los 360 testigos que desfilarán, y la medida se inscribe en una línea ya definida por la defensa de los 17 acusados: que más que una agresión de la “patota ferroviaria” fue una riña promovida por los militantes del Partido Obrero, rebajando la penalidad prevista por el crimen.

Esa línea argumental fue expuesta nítidamente en la audiencia de hoy por Freeland, quien sostuvo que “los militantes querían pelea y la tuvieron”, sugiriendo así que los balazos había sido una medida de defensa de los ferroviarios.

El letrado, que parece dirigir una defensa coordinada, se tomó de la admisión de otro de los testigos presenciales del crimen, Miguel Angel Espeche, quien admitió hoy haber usado una gomera “una o dos veces” antes de los incidentes.

Al iniciarse la audiencia, el testigo Lugo aseguró que el cordón de seguridad armado por los militantes del Partido Obrero para que se pudieran replegar los tercerizados, con mujeres y chicos, “es atacado y nosotros devolvemos algunos piedrazos”.

Admitió también que “para la defensa” se habían distribuido palos entre los manifestantes, una de las preguntas que insistentemente han formulado los defensores y que se corrobora en varios videos que integran la prueba.

El testigo también dijo haber visto a “una persona robusta” que, agazapada, “nos apuntaba con un arma de fuego” que empuñaba con su mano derecha, y que tras escuchar detonaciones vio que Nelson Aguirre, herido de dos balazos, “se agarraba la pierna” y gritaba: “son balas de plomo”.

Ese relato es coincidente con el hicieron los testigos Lisandro Martínez y Eduardo Belliboni, quien identificó puntualmente al agresor como Cristian Favale.

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