Los docentes desplazados por el gobierno de Macri volvieron a su escuela de Monte Castro

La comunidad educativa de la Escuela Nº 3 del barrio Monte Castro celebró con un «Viva la educación pública» la restitución a sus puestos de los docentes separados de sus cargos por el Ministerio de Educación porteño, tras la orden judicial que ordenó su reincorporación.

Atrapados por los abrazos de pares, alumnos y padres, los maestros, la directora y el auxiliar de portería mezclaron lágrimas y sonrisas en el reencuentro con sus compañeros y la comunidad educativa.

Celeste, Carolina, Guillermo, Liliana, Néstor, Rosita y Sonia eran esperados en el patio de la escuela del distrito escolar 18 por los estudiantes y el personal formados en dos filas, que rápidamente se diluyeron para dar paso a los abrazos y el llanto.

Los seis docentes y el auxiliar de portería regresaron a su comunidad esta mañana tras la decisión de la jueza Elena Liberatori que ordenó al ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, su inmediata reincorporación, por haber sido cesanteados como castigo a una dramatización realizada en marzo contra el cierre de grados.

«Estoy feliz», se alcanzó a leer de los labios de la directora Liliana García, que después de sentir el cariño de docentes y alumnos agradeció el apoyo de toda la comunidad educativa, ante el grito de «Viva la escuela pública» y el aplauso de todos.

«Es inenarrable lo que uno siente y todo lo que ha pasado. Pasaron por delante mío 40 años de docencia y terminar mi vida de docente de esta manera es lo más maravilloso que me puede haber ocurrido, luchando por lo que siempre luché, que es la educación pública, que nos iguala y nos mejora», completó.

García hizo hincapié en «los chicos», de quienes dijo «han aprendido más que cualquiera de las lecciones que le pudiéramos haber dicho los docentes, porque aprendieron que en democracia uno puede peticionar y que las autoridades, algunas van a escuchar y otras no, pero los que escucharon hicieron las cosas como corresponde y se hizo justicia».

Celeste, otra de las docentes separadas de su cargo, aseguró estar «muy feliz porque éste es mi lugar, estoy con mis alumnos en la escuela pública, y por fin se hizo justicia».

El bibliotecario Guillermo Di Fini dijo a Télam que la decisión judicial que los reincorporó «es el triunfo del docente colectivo», al hacer una comparación con el personaje de El Eternauta.

«El triunfo es producto de la lucha de padres, directivos y docentes que se encolumnan en forma grupal por la escuela pública. Han querido acallarnos pero lo que han conseguido fue multiplicar las voces en defensa de la libertad de expresión, la democracia y la escuela pública», reivindicó.

Las clases comenzaron oficialmente a las 9, con la firma de los docentes en el libro del colegio y el breve mensaje de la directora en el que agradeció «a todos los maestros, a todos los chicos, y a los papás que nos acompañaron durante este proceso» y tras los aplausos, alentó a los alumnos «a seguir trabajando».

Desde antes de su llegada, a los siete trabajadores los esperaban en la puerta de la escuela docentes y auxiliares de otros distritos que querían compartir el momento del regreso al aula.

«Desde la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) decimos que se hizo justicia, que la escuela pública está representada en todos estos docentes y que somos muchos los que todos los días enseñamos, exigimos y soñamos», dijo la secretaria del gremio, Ana Díaz.

En una conferencia de prensa en la sede sindical, el titular de la UTE, Eduardo López, celebró la decisión judicial y dirigió un mensaje al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri: «No nos va a conducir con la estigmatización, la persecución y el castigo al que piensa distinto».

También participaron de la reunión de prensa la titular de Ctera, Stella Maldonado y el legislador porteño por el Frente para La Victoria (FPV), Francisco «Tito» Nenna.
«La escuela pública recibe a todos y a todas, enseña para la libertad, la paz y la democracia, y no se castiga al que piensa distinto: enseñamos a pensar y no a obedecer», afirmó López.

Y enfatizó: «Por más que ponga un espía en el Ministerio de Educación de la ciudad, un 0800 o lo que quiera, la escuela pública va a enseñar a pensar en libertad».

Por su parte, el ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, afirmó hoy en diálogo con radio Continental que «vamos a apelar el fallo porque muestra mucha desinformación y se hace eco de una información falsa publicada por Página/12 que decía que no se había permitido ingresar a los abogados de los docentes al descargo y habla de `contaminación emocional`».

Sobre la sanción, el funcionario aclaró que «yo no tomo la decisión; como ministro avalo una decisión de los equipos técnicos del Ministerio. El problema no es la parodia en sí misma sino que se hayan usado chicos de 8 y 9 años en la misma».

«Esa parodia no es un hecho pedagógico, el video lo acercó un padre preocupado que fue el que colaboró para identificar a algunos de los participantes porque no se distiguían en las imágenes, eso pasó en marzo y nosotros tomamos las primeras medidas en agosto, no fueron para nada intempestivas», justificó.

«La gran myoría de los docentes porteños saben que no están para discutir política dentro del aula, y menos con chicos de primaria», finalizó Bullrich.

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