Irán afirma que la acusación de EE.UU. es «infantil» y «maliciosa»

Irán insistió este miércoles en rechazar las acusaciones estadounidenses de que tenía planeado asesinar al embajador saudita en Washington y dijo que todo es un intento «malicioso» e «infantil» de enfrentarlo con Arabia Saudita.

El canciller iraní, Ali Akbar Salehi, dijo que Estados Unidos deberá pedir perdón por sus imputaciones.

«Las acusaciones estadounidenses son maliciosas y les aseguro que se tendrán que disculpar en el futuro», dijo el ministro a la canal de TV iraní en árabe Al Alam.

En un discurso transmitido en vivo por los medios estatales, el presidente del Parlamento iraní, Ali Larijani, también rechazó la denuncia de Washington.

«Estas afirmaciones son vulgares. Es un juego infantil y amateur», sostuvo Larijani, citado por la cadena CNN.

«Creemos que nuestros vecinos de la región están bien al tanto de que Estados Unidos está usando esta historia para arruinar nuestra relación con Arabia Saudita», añadió.

En Londres, el ex jefe de inteligencia saudita dijo que la evidencia de que Irán planeó el asesinato del embajador de Arabia Saudita en Washington era «abrumadora».

«El peso de la prueba es abrumador y muestra claramente la responsabilidad oficial iraní. Alguien en Irán tendrá que pagar un precio», dijo el príncipe saudita Turki al-Faisal, citado por la cadena de noticias BBC.

Arabia Saudita e Irán son enemigos históricos que de alguna manera se disputan la representación de los musulmanes del mundo, el primero como cabeza de la ortodoxia sunnita y el segundo como líder de los chiitas del planeta.

Las tensiones entre ambos países se agravaron este año a partir de marzo, cuando Riad manó tropas a Bahréin para ayudar a la monarquía sunnita de ese país a sofocar una revuelta popular de la mayoría chiita, que desde hace años denuncia ser discriminada.

Bahréin acusó a Irán de estar detrás de la agitación social, pero Teherán y partidos políticos chiitas del pequeño reino lo negaron.

El Parlamento iraní condenó en repetidas ocasiones la intervención militar saudita en Bahréin y manifestó su solidaridad con los chiitas de la nación insular árabe.

Hasan Qashqavi, el vicecanciller iraní, descartó cualquier ruptura de relaciones entre Irán y Arabia Saudita.

«Tales acusaciones sin fundamento no pueden tener ni el menor impacto en nuestros lazos», dijo Qashqavi, citado por la agencia de noticias iraní Fars.

Las acusaciones constiuyen un nuevo capítulo en la tensión de larga data pero cada vez mayor entre Irán, por su lado, y Estados Unidos e Israel, que no descartaron una acción militar para evitar que Teherán desarrolle una bomba atómica.

Teherán dice que su programa nuclear es pacífico y que no le interesa fabricar el arma atómica.

Larijani dijo que las «acusaciones fabricadas» de Washington tiene por fin desviar la atención de las revueltas populares de este año en países árabes, que según Irán están inspiradas en la Revolución Islámica de 1979, que derrocó al sha de Persia-Irán.

«Estados Unidos quiere desviar la atención de los problemas que enfrenta en Medio Oriente, pero no puede detener la ola del despertar islámico», señaló Larijani.

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