Estudiantes porteños cortaron la zona del Obelisco en reclamo por las reformas curriculares

Estudiantes secundarios de diversos colegios en conflicto por la reforma curricular que pretende aplicar el gobierno de la Ciudad en el nivel medio cortaron el tránsito en toda la zona del Obelisco, tras haber decidido levantar las tomas.

Los estudiantes de unos doce establecimientos, acompañados por algunos padres, interrumpieron el tránsito entre las 18 y las 20 en las avenidas Corrientes y 9 de Julio y sobre la calle Carlos Pellegrini, en derredor de la plaza de la República y generaron un gran embotellamiento de tránsito en plena hora pico.

La manifestación provocó unas ocho cuadras de demoras de automóviles y colectivos sobre la avenida 9 de julio y sobre Corrientes, mientras la Policía Federal intentaba reordenar la circulación y evitar que la avenida 9 de julio fuera cortada en forma total.

Los estudiantes decidieron este modo de protesta luego de que este miércoles anunciaran que iban a levantar las tomas de las escuelas tras el principio de acuerdo al que arribaron con las autoridades educativas de la ciudad de Buenos Aires.

El conflicto surgió hace poco más de un mes cuando los jóvenes, disconformes con la reforma curricular que pretende aplicar a partir del año próximo el gobierno porteño en las escuelas secundarias, comenzaron a partir del 17 de setiembre pasado a tomar colegios, entre normales, técnicos y artísticos.

Tras la firma de un acta este miércoles, el eje central del conflicto pasa aún porque el gobierno porteño no les garantiza a los estudiantes que la reforma curricular en ocho especialidades de la rama técnica se aplique recién en el 2014, luego de las jornadas de debate programadas en el 2013.

«Lo único que hemos conseguido es una oportunidad de diálogo y promesas, no vamos a parar de luchar hasta que nos garanticen participación resolutiva en la reforma curricular», expresaron a través de un comunicado.

Los jóvenes de las escuelas técnicas 8, 27, 32 y 35, Mariano Acosta, Raggio, Comercial 30, el bloque de escuelas artisticas, Fernando Fader, Juan Esnaola y Hogar Naval empezaron a concentrarse pasadas las 17 sobre la Plaza de la República.

Acompañados por muchos de sus padres, algunos de los cuales manifestaron que habían acompañado a sus hijos en las tomas, los estudiantes cortaron primero Carlos Pellgrini, luego la avenida Corrientes y finalizaron con dos carriles de la avenida 9 de julio.

Damián, de la escuela técnica 35, dijo a Télam que con esta manifestación «queremos demostrar que los estudiantes podemos visibilizar nuestro reclamo con otras cosas además de las tomas. Nos parece que la esquina de Corrientes y 9 de julio es central en Buenos Aires y un lugar donde no van a poder decir que el conflicto terminó».

«Le dimos plazo hasta el próximo viernes 26 al Ministerio de Educación de la ciudad para que cumpla por escrito el compromiso que adquirió en las negociaciones por la prórroga para la aplicación de la reforma», dijo el estudiante.

Agregó que «si para ese día no hay un gesto de parte de la ciudad lo más probable es que vuelvan las tomas a las escuelas con más métodos de protesta».

Natalia, de la técnica 32, explicó que el saldo más favorable de la protesta había sido «el crecimiento del movimiento estudiantil porque todo los que nos prometieron está en veremos».

En este sentido destacó que en su escuela «antes de que empezara este conflicto lo único que había era un chico que juntaba firmas en las divisiones para formar un centro de estudiantes. Ahora con todo esto nos organizamos para poder defender nuestros derechos».

Andrea, madre de dos alumnos de la escuela técnica 8, contó que el conflicto «no se resuelve porque nadie escucha a los chicos, yo entendí su reclamo y me pareció justo, por eso estoy durmiendo hace 18 días con mis hijas dentro de la escuela».

La mujer opinó que el gobierno de la ciudad «apunta a un desgaste porque a pesar de que se hayan comportado como gigantes, los chicos siguen siendo chicos y aguantar una toma durante casi un mes desgasta a cualquiera. No quiero que mis hijos duerman en el piso de un taller pero me parece necesario luchar por su educación».

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