“Lo que hacemos es utilizar diferentes sustancias que lo que hacen es fusionarse, es decir, pasan de un estado sólido cuando está frío a un estado líquido cuando aumenta la temperatura. Entonces, usamos tintas de dos colores que se van a mezclar cuando el producto supera los 8 grados. Cuando está bien, la etiqueta tiene color verde y, cuando pierde la cadena de frío, se mezcla con rojo y termina en marrón”, Destaca Paula Alfieri, integrante del Laboratorio de Biomateriales, Biorremediación y Biodeterioro de la Facultad, en diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes.
La idea de la etiqueta fue de la empresa Witmo Technologies que, a través de un empleado que estudiaba en la UTN, se contactó con las investigadoras. A partir de ahí, con financiamiento del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (un programa que impulsa la Provincia destinado a agregarle valor al trabajo de las pymes bonaerenses), las especialistas desarrollaron esta etiqueta inteligente.
Como si fuera poco, las científicas de la UTN trabajan en otra etiqueta todavía más inteligente. A diferencia de la primera, que cambia de color de manera estándar cuando el producto supera los 8 grados, esta etiqueta se puede programar de acuerdo a la necesidad de cada industria. Por ejemplo, si una vacuna pierde la cadena de frío cuando supera los 5 grados, esta nueva etiqueta será capaz de advertirlo.
