Inauguraron la casa diocesana San Juan Pablo II en Lanús

El obispo de Avellaneda-Lanús, Mons. Rubén Frassia, bendijo e inauguró la Casa Diocesana San Juan Pablo II, ubicada en Sarmiento 1440 de Lanús Este. El acto se llevó a cabo el viernes 24 de mayo, con la presencia de los trabajadores que realizaron la obra durante cuatro años, profesionales, autoridades civiles, religiosas y público en general.

«Hoy es un día muy importante para nuestra diócesis», dijo monseñor Frassia. «Bendecimos e inauguramos esta casa diocesana de Avellaneda-Lanús, una idea que comenzó en 2014. Allí nos dimos cuenta de que la casa anterior no daba para más. Era tal su constante uso por varias instituciones como la Acción Católica, los diáconos permanentes, sumado a las reuniones de formación continua, que se nos hacía imposible continuar.

«Este lugar lo heredamos de la diócesis de Lomas de Zamora; aquí en ese entonces funcionaba la radio de la diócesis -El Sol 1500 AM- que la conducía el estimado Padre Francisquito Van den Bosch, a quien tenía la intención de invitarlo especialmente, pero hace unos días partió para la Casa del Padre. Lo encomendamos de corazón.

«Y con estas consideraciones nos dimos cuenta de que teníamos que iniciar una obra que sirviera para toda la diócesis ubicada justamente en el centro de Lanús. Ya teníamos la Casa Diocesana Santa Teresa, en Avellaneda, que hoy está cerrada por razones edilicias ya que hemos sido perjudicados por una construcción lateral que la afectó.

«En 2014 empezamos a soñar. Es muy bueno tener ilusiones. Es bueno pensar para el futuro y no solo el presente. Si queremos crecer debemos tener espacios que nos lo permitan. Nos reunimos, hablamos y tomamos la decisión. Se hace la Casa Diocesana llamada San Juan Pablo II.

«Se tardó mucho tiempo por razones de economía. No fueron épocas fáciles. Fue un gran esfuerzo. Se contrató a una empresa liderada por Alberto Santoro, su constructor Juan Díaz, con su equipo fiel y perseverante de obreros. El arquitecto que llevó a cabo la obra fue Juan Antonio González, diácono permanente de nuestra diócesis, a quien agradezco su disponibilidad y servicio. Pasaron algo más de cuatro años. Hemos llegado hasta aquí.

Tras una detallada y minuciosa mención de los colaboradores y benefactores «porque fueron muchos y todos de importancia y quiero reconocerlos», monseñor Frassia expresó que «existen otros donantes anónimos que han contribuido para que esto llegara a término. Estoy convencido que Dios no se deja vencer en generosidad y Él los retribuirá copiosamente».

«Hemos llegado hasta aquí. A esta Casa Diocesana todas las instituciones, grupos, movimientos y equipos diocesanos tienen acceso para su utilización. Nos merecíamos un buen lugar para dar espacio a la formación permanente, para expresar y comunicar que nuestra diócesis y nuestra Iglesia está viva, que tiene raíces, convicciones, entusiasmo y alegría para seguir anunciando a este mundo que Jesucristo está vivo, ha resucitado y ya no muere más. Cuidémosla. Hagamos uso de ella porque está al servicio de toda la diócesis de Avellaneda-Lanús.

Y concluyó: «Que el Señor nos siga bendiciendo, la Virgen de la Asunción nos proteja, Santa Teresa de Jesús nos renueve la pasión por la Iglesia y que San Juan Pablo II nos acompañe a que la Iglesia sepa estar donde están las reales necesidades de nuestros hermanos».

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