Artistas avellanedenses crearon «Un Cielo para Casa Cuna»

La obra artística fue emplazada en la sala número dos, del sector de internación de pediatría, del Hospital General de Niños Pedro Elizalde y consistió en imágenes de cielo, barriletes, pájaros y mariposas multicolores. La finalidad fue cambiar el ambiente físico de ese lugar con el objetivo de brindarles a los niños, familiares y trabajadores un entorno mucho más amigable y alegre que amenice las horas que allí permanecen. Elogiable proyecto impulsado y dirigido por el Dr. Rubén Sosa.

La bella creación artística, que demandó tres meses de trabajo, fue dispuesta en los treinta y cinco metros de pasillo, que recorren la sala número dos del sector de internación de pediatría de la Casa Cuna, en ambos lados y en el techo. La misma fue impulsada y dirigida por el pediatra, Rubén Sosa, concretada por las artistas avellanedenses, Lila Dicovskiy e Inés Lunardelli y financiada por la firma local, HIDRUM S.A., de Miriam Fontana y Mario Troiano.

 

«El proyecto -Un Cielo para Casa Cuna- es tener un ambiente un poco más amigable y no tan hostil para los chicos y los papás que tienen que pasar tantas horas en el hospital y también para los trabajadores», le comenzó a explicar a La Ciudad, Inés Lunardelli, una de las artistas que realizó el trabajo.

 
Consultada sobre el contenido de la obra artística señaló que fue una labor en equipo, que surgió de la idea de todas aquellas personas que formaron parte del proyecto.
«Encontramos barriletes de distintas clases que referencian las barrileteadas que organizó el doctor Rubén Sosa, las que tenían como objetivo juntar libros para escuelas rurales, otras contra la droga y el cigarrillo o también a favor de la plantación de árboles, por eso pintamos un bosque en uno de los sectores, cada panel hace referencia a una de las barrileteadas», señaló Lunardelli.
Y agregó: «Hay otros simbolismos, por ejemplo el colibrí, que en el vuelo se desarma en colores y se va volando, y simboliza el espíritu de los nenes que fallecieron».
«Como eran tantos metros pusimos con Lila Dicovskiy (la otra artista que llevó adelante la obra) mucho acento en tratar de que no sea una pintura aburrida, por eso, en algunos sectores hay más viento, en otros hay lluvia y en otros el arco iris, la cuestión era que uno transite el pasillo, desde la entrada hasta el final y no se pierda el interés», aseguró Inés Lunardelli.
Durante la entrevista, Lunardelli demostró su emoción por las peticiones que le realizaban algunos de los niños, allí internados, durante el transcurso de la creación de la obra.

«En este tiempo tuvimos muchas satisfacciones, entre ellas, un nene que nos pidió que le pintemos un barrilete de tal color para que lo vea desde su cama».

Al culminar, Inés Lunardelli, se refirió sobre que le significó formar parte del proyecto -Un Cielo para Casa Cuna-: «Fue muy emotivo porque fue hacer lo que me gusta en un lugar muy querido que conocía desde afuera, pero ahora viví desde adentro todo el bien que se hace en la Casa Cuna».

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